ENTREVISTA A NORMAN
SARTORIUS
Alto y delgado como un junco, el psiquiatra Norman Sartorius ha compartido con elmundo.es
sus conocimientos como director mundial del programa "La esquizofrenia abre las
puertas" de la Asociación Mundial de Psiquiatría y profesor de la Universidad de
Ginebra. El psiquiatra serbo-croata nos proporcionó su visión experimentada sobre
la evolución de los trastornos psiquiátricos, los modernos fármacos antipsicóticos
o la estigmatización de los enfermos mentales en una agradable conversación en el
vestíbulo de un hotel madrileño.
elmundo.es: ¿Hay cada vez más casos
de trastornos psiquiátricos?
Norman Sartorius:
Es una pregunta complicada. Por un lado hemos observado un aumento real de casos,
pero lo más significativo tiene que ver con un cambio de actitud de la gente. En
contraste con lo que sucedía hace unos años, ahora buscan ayuda médica.
Además, estructuras sociales que existían antes hoy en día no existen, como una
familia consolidada que podía atender al enfermo. Ahora las familias suelen ser
pequeñas, con una o dos personas que no pueden apoyar al paciente lo suficiente.
Esto aumenta la "visibilidad" de la enfermedad mental.
elmundo.es: ¿A qué se debe ese aumento real?
N.S.: La gente vive ahora más tiempo. Antes el 60 de la sociedad tenía menos de 15 años. Ahora la estructura
social es diferente, hay más personas adultas y ancianas y hay una cantidad mayor de sujetos con riesgo de enfermedad mental.
Otro factor que probablemente influya es el estrés. Aunque yo creo que el estrés
ha existido siempre, que no es específico de nuestro tiempo.También es posible que
se haya producido un ligero incremento de los trastornos mentales por el uso de
ciertos medicamentos. Hay algunos que provocan un aumento bastante pequeño (2-3
) de las posibilidades de padecer depresión.
elmundo.es: ¿El consumo de drogas influye?
N.S.: Es probable
que también. Pero todas las estadísticas de las que disponemos sobre el consumo
de drogas son bastante dudosas . En un momento político concreto se dice que el
consumo es alto, en otro que no. En definitiva, estas estadísticas no tienen mucho
valor. Pero lo que sí sabemos es que muchos adolescentes sobre todo hacen uso de
las drogas. El problema se ha hecho más evidente por la desaparición de la estructura
social y porque esta circunstancia antes se resolvía en la familia y ahora se considera
un problema público. "Las estadísticas sobre el consumo de drogas son bastante dudosas"
No obstante, el uso de las drogas presenta
grandes diferencias de un país a otro.
En los países del Este de Europa el problema es el alcohol que, aunque no se considera
una droga, desde el punto de vista de la salud pública es la sustancia que produce
más enfermedades e incapacidad.
elmundo.es: En España ha aumentado mucho el consumo de cocaína, que es un psicótico que favorece la aparición de esquizofrenia. Algunos colegas suyos consideran muy posible la aparición en unos años de una oleada de casos.
N.S.: Es un problema de dirección. Hay expertos que dicen que una persona que padece una enfermedad mental tiene mucho más riesgo de consumo de drogas. Aseguran que las toman porque tiene este problema. Otros consideran el caso contrario. Lo único que sabemos con certeza es que hay un aumento de consumo de drogas en los sujetos con enfermedad mental. Pero la dirección de la causalidad no está clara.
elmundo.es: Entre la comunidad científica hay un encendido debate acerca de la seguridad de los antipsicóticos atípicos y los clásicos. Cuéntenos su visión.
N.S.: Se ha realizado
un estudio bastante grande en Estados Unidos, que publicó la revista "New England
Journal of Medicine" donde se han comparado tres medicamentos de la nueva generación
con un fármaco clásico.
Es un trabajo que debe verse con mucho cuidado. Una diferencia importante entre
las dos generaciones de fármacos es que los nuevos producen menos síntomas extrapiramidales
[los que provocan temblores similares a los de la enfermedad de Parkinson]. En este
estudio los compararon con un medicamento de la primera generación, pero con la
exclusión de la muestra de todos los enfermos que antes del ensayo padecían estos
efectos secundarios.
Por otra parte, cuando preguntas a los enfermos y las familias que medicamentos
prefieren aseguran que los modernos porque no producen tantos efectos indeseados
y porque sienten que la calidad de vida del enfermo es mejor.
Yo pienso que lo importante es adaptar el medicamento a la persona enferma. No podemos
decir "todos deben recibir antipsicóticos de primera o segunda generación". Hay
que trabajar de manera individual con los enfermos para encontrar la medicación
que más conviene a cada uno.
elmundo.es: El enfermo psiquiátrico sigue estigmatizado...
N.S.: Creo que actualmente
el problema más grande y terrible de toda la psiquiatría es la estigmatización.
Otros problemas se han superado: hace 30 años no había medicamentos, ahora los tenemos;
hace 30 años había todo tipo de abusos hacia los enfermos, hoy día hay leyes, tratamientos,
votos, que protegen al enfermo; había menos dinero, hoy día hay más dinero. El estigma,
en cambio, sigue presente.
"El estigma es una barrera entre los enfermos y los avances técnológicos para la
salud"
La situación de los enfermos mentales es mejor en general, pero el acceso a las
cosas útiles no es bueno, porque la estigmatización es como una barrera entre los
avances tecnológicos y del sistema de salud y los enfermos. Debido a la estigmatización
la gente no busca ayuda y cuando la buscan lo hacen clandestinamente. La familia
también se siente estigmatizada, no dicen a nadie que hay una enfermedad.
Los gobiernos también estigmatizan a los enfermos mentales invirtiendo menos en
la salud mental. Por ejemplo, a la hora de pedir financiación para un medicamento
para el tratamiento de una enfermedad mental,
siempre preguntan cuánto cuesta. Para
los demás medicamentos no preguntan. Una dosis para el tratamiento de las náuseas
provocadas por la quimioterapia contra el cáncer, cuesta 20 dólares. Nadie pregunta.
Sin embargo, un año de tratamiento para un enfermo mental cuesta 100 dólares. Las autoridades enseguida lo consideran excesivo.
El estigma hace que los tratamientos sean lo mas baratos posibles porque bajo su
punto de visto el enfermo mental no vale nada.
elmundo.es: Un reciente estudio prevé que la cifra de enfermos mentales se duplicará en 20 años. ¿Cómo intuye usted que será la evolución?
N.S.: Es un trabajo
de muy buena calidad realizado en Inglaterra por un grupo de científicos. Hoy día
en el mundo hay 24 millones de personas con demencia. Existe un incremento por año
de 3 a 4 millones de casos, pero la previsión de aquí a 20 años no la conocemos,
ninguna puede considerarse sólida, no son del todo fiables.
Lo que sí es cierto es que en los últimos 25 años hay una prolongación de la vida. Pero esta prolongación de la vida y la incapacidad son proporcionales. Ahora vivimos
más años y también más tiempo con alguna incapacidad. Convivimos con muchas enfermedades
y deficiencias.
elmundo.es: ¿Ve el futuro con esperanza?
Soy muy optimista,
porque he observado un aumento de la conciencia de lo enorme que es el problema
de los trastornos mentales y también un gran progreso tecnológico.
En los años 30 la esperanza era erradicar las enfermedades. Hoy en día, el objetivo
es convivir lo mejor posible con la enfermedad porque sabemos que es imposible acabar
con ella, sabemos que se puede alcanzar una calidad de vida muy buena (gracias a
la acción social, psicológica y personal) a pesar de la enfermedad que se padezca